El encuentro de dos mundos

Me topé con esta exposición por accidente, yo buscaba pinturas de cierto pintor guatemalteco y terminé en una exhibición de antigüedades. Las reliquias mayas tan peculiares en las vitrinas llamaron mi atención y decidí echar un ojo para ver de qué se trataba. Vaya que ha valido la pena.

Lo primero que hice fue caminar un poco por la sala, solo para ver los detalles de las piezas. Noté que las piezas estaban hechas de distintos materiales como madera, barro, piedra y metal. Algunas eran estatuillas, otras accesorios personales como anillos. Habían algunas un poco extrañas que parecían una vasija en el exterior pero que por dentro tenían rostros y otros detalles, también habían fotografías, grabados y facsímiles de documentos antiguos. En uno de los laterales de la sala había algo curioso, una ilustración de la plaza central en la que se pueden observar unas hogueras, el título de la imagen era “El gran auto de fe en Santiago de los Caballeros”. Yo desconocía sobre este suceso así que fue por ahí que inicie a leer los textos de la exposición.

Yo no sabía que en realidad empecé por el centro de la exposición, el evento clave en la aplicación de la llamada “justicia eclesiástica” en el Reino de Guatemala. Se dio el 11 de marzo de 1554 con el gran Auto de Fe del Provisorato de Indios, presidido por el Obispo Francisco Marroquín, como castigo a los indígenas por mantener sus rituales y ceremonias ancestrales. Se rapó y azotó a los pobladores, sacerdotes, y caciques indígenas que fueron llevados por la fuerza a la plaza central como castigo por sus “trasgresiones”.

Más tarde me enteré de que estas “trasgresiones” eran en realidad la persistente propagación de la adoración a los dioses locales, acto que el clero consideró “idolatría”. Un crimen eclesiástico ya que uno de los principales objetivos de la Iglesia en la provincia tras la conquista y colonización del reino de Guatemala fue evangelizar a la vasta población indígena. Pero los mayas practicaban la piedad hacia sus dioses y las fuerzas sobrenaturales que según ellos movían el mundo. Mediante estas elaboradas y extravagantes imágenes daban forma a sus deidades, ya que estas eran su “conexión terrenal con el dios”.

Comprendí de mejor manera algunos aspectos de la visión del mundo maya. Por lo que tengo entendido sus dioses eran un reflejo de la conducta humana, podían ser benévolos o malévolos, propensos a cambiar de parecer fácilmente. También aprendí sobre los rituales y ceremonias envueltos en la fabricación de sus imágenes. Fue interesante saber que la música, el baile y la danza eran consideradas manifestaciones divinas. Y que las máscaras de cerámica que se utilizaban en las danzas, e instrumentos musicales eran consideradas recipientes divinos.

El encuentro de dos mundos es sin duda una exposición magnifica que nos ayuda a comprender el choque entre la cosmovisión maya y la española en el siglo XVI. Exhibe, por primera vez, una amplia selección de objetos mayas sagrados que sin duda fueron diseñados con la intención de ser vistos. La colección arqueológica cuenta con más de cien piezas prehispánicas y está bajo la custodia de la Fundación La Ruta Maya, están siendo expuestas desde el 16 de julio del 2019, hasta el 01 de marzo del siguiente año en El Centro de formación de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala, de 09:00 a.m. a 18:00 p.m.

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