Belén, convento y hospital

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Esta orden es única entre las órdenes religiosas del nuevo mundo ya que a diferencia de las otras que existían en ese entonces, esta se originó en Santiago y de ahí se extendió a otros países.

Nacido en la isla de Tenerife, en las Islas Canarias en 1626, Pedro de San José Betancourt llegó a Santiago en febrero de 1651. Estudió en el colegio Jesuita por tres años, pero se convirtió en hermano lego de la Tercera Orden de San Francisco ya que no tenía los recursos necesarios para pertenecer a la congregación jesuita.

Cuando vivía en la ermita del Calvario, edificó un humilde hospital en una casita hecha de paja, y logró comprar la propiedad ya que dos vecinos generosos le regalaron la suma que le faltaba. Dilató un poco más de cinco años en ensanchar su hospital, e inauguró la primera escuela gratuita para niños, y para los viajeros arregló un hospicio, también reunió un grupo de devotos auxiliadores a su alrededor, muchos eran miembros de la Tercera Orden franciscana.

El Hermano Pedro ganó gran admiración y el apoyo de los ciudadanos más adinerados debido a su servicio hacia los enfermos, los pobres y los desheredados. Debido a su esfuerzo y dedicación logró edificar en tan solo unos años la obra que un hombre común hubiese tardado una vida en realizar.
En 1666, el Hermano Pedro pidió terreno a la par de donde se construía un hospital para convalecientes. Ahí construyó una enfermería, cocina y otras locaciones con vista al río, también habían iniciado la construcción de celdas para sus auxiliadores, pero el Hermano no vivió para ver su obra terminada ya que falleció en 1667.

Fray Rodrigo de la Cruz, cuyo nombre real era Don Rodrigo de Arias Maldonado, Marqués de Talamanca, un noble que fue gobernador de Costa Rica, se convirtió en el nuevo General de la Religión en sucesión del Hermano Pedro. La fecha de terminación del templo no está del todo clara, varían versiones que proclaman la terminación en 1667 o 1668.

El templo grande fue finalizado en 1667, se edificó en terrenos particulares a la orilla del río pensativo. Tenía una fachada sencilla, casi sin decoración. Era una iglesia amplia y estaba cubierta de bóvedas perforadas que la iluminaban. Al sur de la iglesia construyeron las dependencias necesarias para el hospital, alrededor de un patio. Una fuente sencilla pero pesada se situó en el centro del claustro, y celdas para los religiosos estaban ubicadas en el piso alto.
Tiempo después, Clemente X aprobó y confirmó la orden en 1672. Luego en 1687, el Papa Inocencio XI estipuló que Belén seguiría las reglas de la orden de San Agustín, y nombró a Fray Rodrigo Superior General de la Congregación. Esto lo llevó por diferentes países para fundar conventos, hasta su muerte en 1716, a la edad de setenta y un años.

Tentativas para la beatificación y canonización del Hermano Pedro existían ya en 1691, pero no fue hasta en 1980 que Juan Pablo II lo beatificó en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y más tarde lo canonizó en la Ciudad de Guatemala en julio del 2002. Conocido y respetado por religiosos y laicos debido a su compasión y servicio hacia los más necesitados y desamparados; el Hermano Pedro, como le llamaban, inició la labor que lo llevaría a ser considerado el evangelizador y primer santo de Guatemala, y gracias a estas construcciones que han perdurado pese a las inclemencias del tiempo, hoy tenemos otra forma de recordarle.




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