Colegio de San Jerónimo Real Aduana

Ver Galería

Los Mercedarios construyeron un colegio contiguo a la iglesia de San Jerónimo. Lo construyeron entre 1739 y 1757. El edificio constaba de un claustro amplio y dos pisos a su alrededor. Lo rodeaba un solar con jardines y una extensa huerta. Se ordenó su demolición ya que fue construido sin una licencia real. El decreto quedó sin validez ya que era una construcción excelente, y el Rey aprobó el uso de las instalaciones por la Real Aduana en 1756.

El ingeniero Luis Diez Navarro creía que la aduana debía estar situada en un sitio en el que la guardia pudiera servir para La Casa de Moneda, la Caja Real y el Estanco de Tabaco, y que el edificio estaba muy lejos del núcleo de la ciudad. Por esta razón se opuso a la decisión del Rey. La expulsión de la Orden Jesuita llegó en 1767. Se sugirió que su colegio se usara para el estanco de tabaco y la aduana, y que San Jerónimo se convirtiera en cuartel de los dragones. En 1769 el rey dispuso que la aduana se quedaría en San Jerónimo pero que serviría a la vez como cuartel de los dragones, ya que no permitió que los edificios de los jesuitas se emplearan con fines utilitarios.

Diez Navarro presentó un plano para modificar la construcción en 1772, para incluir viviendas para tres aduaneros. Los planos se utilizaron después de los terremotos de 1773. Existe la reproducción de un plano de 1767 que incluía caballerizas con espacio para ciento cincuenta caballos en el lado oriente y meridional del edifico. Fueron publicados por Angulo Iñiguez, aunque hoy en día ya no se encuentran rastros de esas caballerizas. No obstante, el edificio que fabricaron los mercedarios se encuentra preservado en una buena condición, bastante completo.

Los muros de esta construcción están hechos de una combinación de piedra y mezcla con hileras de ladrillos para nivelar, como era acostumbrado en Santiago. Incluso hace muy pocos años aún se utilizaban estos métodos en La Antigua Guatemala, hasta que se empezó a usar concreto reforzado.

Un par de cosas no están incluidas en el edifico hoy en día, como la capilla de la antigua ermita, ni los cuartos noreste. Puede ser que el gobierno no considerara apropiada esa parte del colegio, y decidieran no cambiarla cuando modificaron el edificio para nuevos usos. Por otro lado, hay cosas cuyo estado permanece sin cambios, como la colocación de la entrada principal, la cocina, las esplendidas escaleras, y los servicios sanitarios, aunque los pilares de las arcadas del patio ya no se encuentran más. El guardia que cuida la ruina aún se sirve de la cocina, y se ha situado una fuente maravillosa en el patio del edifico.




Comentarios

0 Bajo Basado en 0 Comentarios
5 Estrellas
4 Estrellas
3 Estrellas
2 Estrellas
1 Estrellas


Deje un comentario

Sign In