Convento Santa Teresa de Jesús

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Era deseo de los vecinos de Santiago tener un monasterio de monjas carmelitas descalzas. Teresa de Jesús, de Ávila, España, impresionó mucho durante la primera mitad del siglo XVI en su país, e incluso se fundó un convento de su orden en Lima, Perú. El rey dio licencia para la fundación de Carmelita en Santiago en 1675, esta se conocería como el convento de Santa Teresa de Jesús.

Las primeras tres religiosas de las orden en Santiago llegaron desde Lima en 1677, y se alojaron en el convento de Santa Catalina Mártir por cuatro meses, hasta que su nueva casa estuvo lista en septiembre de ese mismo año. Además de los fondos dados en Santiago para la construcción y dotación de la orden, una suma considerable de dinero fue donada por un filántropo de Lima y su señora.

Fue en 1683 que se comenzó formalmente el trabajo de construcción de la iglesia, y fue terminado cuatro años más tarde, cuando se terminó la obra hubo una fiesta de ocho días para inaugurarla. El arquitecto encargado de esta obra fue el reconocido José de Porres, quien construyó algunos de los edificios más celebres de la ciudad colonia, y esta construcción es un perfecto ejemplo de sus aptitudes.

El plano de esta iglesia no sigue la línea que acostumbraban las iglesias conventuales, en comparación a la mayoría, esta es más ancha y menos larga. Su puerta principal se abría hacia el atrio, al lado oeste. También tenía una puerta ubicada en el centro de su muro meridional, dando a un huerto. Se presume que esta puerta funcionaba como entrada secundaria, como en la iglesia de El Calvario, que tiene una entrada similar.

Aunque ambas iglesias y sus proporciones son muy distintas, en la fachada de esta iglesia se pueden apreciar acabados que Porres había usado en la Catedral. Comparten las mismas columnas pareadas, con nichos superiores entre ellas.




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