La Merced

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El 29 de junio de 1536 se hizo la petición para un sitio que se destinaría al monasterio de Nuestras Señoras de las Mercedes en Almolonga, y más tarde ese mismo año llegaron los primeros religiosos de la Orden, provenientes de México. La licencia real se concedió por medio de una cédula en 1538. Luego la ciudad quedó destruida en 1541, y como los religiosos se encontraban fuera en misiones, cuando esto ocurrió el templo se encontraba vacío y sin terminar.

Un vecino les cedió un espacio en el límite norte de Santiago, era una pequeña propiedad, y pidieron bastante terreno adicional para terminar su iglesia en 1546. En 1548 pidieron más terreno para ensanchar su templo, mismo que se construyó entre ese año y 1561. Desde ese año, hasta 1717 los mercedarios modificaron de distintas formas su templo y convento primitivos. En sus inicios la iglesia no ha de haber sido una construcción abovedada pues tuvo que ser angosta para tener techo de madera. No hay indicios de que la iglesia del siglo XVI fuera reconstruida antes de 1717.

El ayuntamiento les dio una extensión de su solar en 1687, la extensión que se construyó sobre una calle cerrada permitió la construcción de un presbiterio más grande y un altar mayor que se instaló en 1704. Los terremotos de 1717 ocasionaron daños en extremo difíciles de reparar. Se envió un informe especial al rey en 1718 que expresaba las condiciones peligrosas en las que vivían los religiosos que tenían habitaciones entre las ruinas, mientras que otros dormían en ranchos hechos de paja.

Puede ser que el convento se reconstruyera primero ya que había sido el convento provisional más importante para los mercedarios desde 1561, ahí leían filosofía y teología. Un documento de 1741 hace constatar que había más de cien religiosos en el convento, lo que nos da un indicio de que tuvieron suficiente tiempo para reconstruir el templo entre 1718 y 1741.

Es difícil saber que partes del convento fueron construidas antes de los terremotos de 1717 y que partes fueron de construcción nueva. Hubo muros que se salvaron, y se ensancharon. Se da la sensación de que la preocupación principal era la seguridad sobre la estética. Los historiadores dicen que el convento poseía algunas piezas magnificas como su notable biblioteca, oratorio, Sala Magna, enfermería, refectorio, entre otras. Es necesario tomar en cuenta que tenía unos edificios contiguos que se removieron en el siglo XIX, dejando la fuente y las ruinas sin adorno del edificio principal.




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